Permíteme, Señor, que en tu presencia le dirija unas palabras a nuestro Decano Pedro Luis Olivas Cabanillas, quien como sabes, dirigió el Colegio desde el 18 de enero de 1985 hasta el 21 de marzo de 2000. Quince años de su vida dedicados intensamente al Colegio, a la institución que representa a su profesión y a sus compañeros.
Gracias Pedro Luis por tus quince años de dedicación al Colegio, tiempo en el que nuestra institución, que hasta tu llegada al Decanato tenía una presencia testimonial en la ciudad, más allá, por supuesto, del trabajo diario de todos los compañeros que nos precedieron, y que, sin embargo, con tu impulso, con tu fuerza y con tus ilusiones tuvo presencia este Colegio en todos los ámbitos de la ciudad y fue una institución respetada y plena de actividades.
Ya por fin tuvimos una sede en Cándido Lobera, que tanta ilusión te hacía y que tanto necesitábamos, en aquellos tiempos sumamente digna en proporción al número de colegiados. Recibimos bajo tu impulso del Colegio, la Medalla de Oro de la Ciudad, también la Medalla de Oro de la Audiencia Provincial de Málaga, y compartíamos actos y actividades con todas la instituciones sociales y académicas de la ciudad y de toda España. Recuerdo que organizaste la visita a la ciudad del primer presidente de la historia del Consejo General del Poder Judicial, D. Federico Carlos Sainz de Robles, que era la primera vez que visitaba la ciudad un presidente del Tribunal Supremo, en el marco de las actividades colegiales que organizaste.
Hiciste un Colegio vivo. Donde los compañeros y compañeras además disfrutábamos de la vida colegial y de sus celebraciones en la Patrona, en la Navidad, impregnadas por tu carácter siempre acogedor, siempre amable, siempre lleno de vitalidad.
El pasado Jueves Santo, con tu hijo Pedro, entregó el Colegio un ramo de flores, en su Trono, a la Virgen María Santísima del Rocío y delante de ella te dimos las gracias, porque tú fuiste el impulsor de que el Colegio procesione todos los Jueves Santos desde hace cerca de 40 años. También impulsaste y promoviste la concesión de la Medalla de Oro del Colegio a la Virgen María Santísima del Rocío, y desde entonces la porta todos los Jueves Santos y Domingos de Resurrección cuando procesiona por las calles de Melilla.
El Colegio de Abogados se transformó y creció con tu trabajo y con tu impulso.
Por eso Pedro Luis te quiero dar las gracias en nombre de todos los Abogados y Abogadas, y decirte también que fuiste un excelente compañero, que siempre ayudaste a los demás, y que tu sonrisa y tu corazón, nos hicieron disfrutar tantos momentos únicos, que gracias a ti pudo vivir nuestro Colegio.
Pedro Luis Olivas fue una buena persona, y hoy ya está en el Cielo. Allí también, en un rincón tenemos un Colegio de Abogados de Melilla, donde seguro que los que nos precedieron e hicieron el camino de la profesión antes que nosotros, podrán verse, abrazarse, y a partir de ahora, disfrutar de una gran persona que está con ellos, nuestro querido Decano Pedro Luis Olivas Cabanillas. Descansa en paz Decano, compañero y amigo.
¡Y gracias, por tanto!
Blas Jesús Imbroda Ortiz
Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla.
